En mi caso particular no me gusta ni mucho frío, ni mucho calor, pero en el lugar donde vivo hay cuatro estaciones bien marcadas, entonces creo que hay que tratar de buscar lo mejor de cada una de ellas, aprovechar de la manera posible.
Puntualmente hablando del invierno, cuando normalmente bajan las temperaturas y mucha gente se enferma, principalmente gripe o resfriados, con los niños, normalmente, se tiene un cuidado especial. Los padres, abuelos, tíos, protegen tanto a los hijos que no les permiten estar en contacto con nada que 'pueda hacerles mal', pero ¿hasta que punto eso es bueno?.
Sin dudas nadie quiere que pasen frío, pero tampoco es bueno tenerlos dentro de la famosa caja de cristal. Allí son intocables, pero aunque sea el objetivo, es imposible que estén encerrados todo el día hasta que vuelva el calor.
En casa prendo el aire, ya que no tenemos estufa a leña, pero me di cuenta que para mi hija es mucho mejor salir y jugar en el frente y patio de la casa que estar en el living, con todo cerrado y la temperatura alta. La abrigo bien y abro la puerta, cuando hay sol disfruta mucho más estar al aire libre y pasa horas divirtiéndose con las perras, que salen a jugar con ella.
Pasa tan rápido, que no podemos privarlos de que descubran, solos, las aventuras que pueden estar escondidas en una salida al patio, el pasto, la tierra, flores, árboles, lo que puede pasar en una caminata 'sin rumbo', teniendo sus momentos de libertad, no deberíamos quitarles eso solo porqué hace frío.

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